miércoles, 3 de junio de 2009



Como aquel director que hace sonar el mismo la música, con sus mismas armoniosas manos, encantando cada instrumento con cada uno de sus temblorosos dedos.
Como una sinfonía inconclusa a la que se le añade un final por convenio.
Como las notas que se desplazan obligadas de lado a lado sobre la partitura, sin más descanso que el silencio.
Como anuncian amenazadores los vientos (metal),
Como nacen y mueren los arcos sobre las cuerdas
Como encajan los golpes de salto de octava a octava, de cuerda a cuerda
Con la misma fuerza y tesura y no se hastían
Como aquel embelesado y embebido ejecutor de la segunda fila se enfrasca y adormece en aquella delicada melodía, sin sentir más allá de los que escucha, y despierta inconsciente y a la vez consciente, ante aquel estruendoso final, uno de los soñados finales de aquella sinfonía inconclusa.


i: Schubert, unfinished symphony no.8

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